¿Qué tipo de manitas eres?

electrician-1080554_1920Lilian Tejeda

Reparar las cosas en casa por nosotros mismos ya es algo común. Cada vez con menos frecuencia llamamos a un técnico para que nos solucione algún problema sencillo de fontanería, electricidad, cerrajería u otro. Por eso no es extraño encontrar en los hogares un sin número de herramientas de ferretería y bricolaje.

Es por lo anterior que en los últimos años este sector ha mantenido un buen comportamiento en España, cerrando el pasado 2016 con un crecimiento de un 7%, según las cifras de la Asociación de Fabricantes de Bricolaje y Ferretería (AFEB) y de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC).

Las citadas asociaciones han destacado que desde el 2014 este mercado está dando claras muestras de recuperación, tras la significativa caída que experimentó en los años de crisis económica.

Desde el 2007 en España se pronosticaba un incremento de la cultura del bricolaje debido a la necesidad de ahorro de las familias y al creciente interés de los consumidores por aprender acerca de  los productos y las técnicas disponibles para hacer las cosas en casa por sí mismos.

Conociendo a los consumidores

Un estudio realizado en aquel entonces por el Instituto Cerdá y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio sobre el comercio de ferreterías y bricolaje en Europa clasificaba los consumidores del sector en las siguientes cinco categorías:

Bricolador activo: es definido como un comprador habitual, que disfruta realizar tareas de bricolaje. Este es un segmento muy activo que el sector debe esforzarse por captar.

En segundo lugar tenemos al mejorador del hogar: este también compra con frecuencia, pero hace las tareas por obligación, no porque le guste como el anterior.

El tercer puesto lo ocupaba el decorador, cuya principal motivación para realizar tareas de bricolaje es demostrar sus habilidades, sentir que tiene tiempo libre y buscar la admiración de los demás.

El en cuarto lugar se encuentra el denominado bricolador chapuza, quien se limita a llevar a cabo pequeñas tareas y en realizarlas de la manera más rápida posible. Para estos la principal atracción del bricolaje es el ahorro.

Finalmente nos encontramos con el ahorrador, que como su nombre lo indica el principal motivo por el que realiza tareas de bricolaje es para reducir costes y ahorrar dinero. No lo hace por gusto, no lo disfruta. En este segmento se encuentran principalmente las mujeres.

Probablemente el perfil de los bricoladores ha cambiando desde que se realizó este estudio, sin embargo, este y otros análisis pudieron haber contribuido al crecimiento que en la actualidad exhibe el sector porque conocer a los compradores es fundamental para el desarrollo de cualquier mercado.

Las perspectivas para este sector siguen siendo buenas. El Informe sectorial de la economía española 2016 de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) señala que los establecimientos de bricolaje tienen un papel preponderante en el ámbito del comercio de madera y muebles. Destaca además el potencial de crecimiento del sector en general.

En el 2015 había en operación 745 establecimientos especializados en la venta minorista de artículos de bricolaje en el mercado ibérico, 575 en España y 170 en Portugal, según el citado informe.

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